Leer es un
proceso que implica la comprensión e interpretación de un texto. En palabras de
Isabel Solé, “Es un proceso de interacción entre el lector y el texto, proceso
mediante el cual el primero intenta satisfacer los objetivos que guían su lectura”
(1998,p.17). La interpretación que se
realiza de un texto depende considerablemente de los objetivos que se plantea
el lector. En otras palabras, “el significado del texto se construye por parte
del lector” (1998, p.18). Muchas veces el significado que el lector construya
no tiene porque ser el mismo que el autor del texto pretende difundir. Es por
ello que se pueden extraer diferentes interpretaciones de un mismo texto. Por otra parte, para comprender un texto, el lector ha de conocer los diferentes
tipos de estructuras textuales, sus
normas y restricciones. El lingüista Van Dijk (1983) propone el término de superestructura, que es la forma
concreta en la que se organiza el contenido un texto. En otras palabras, el
esquema global que caracteriza un tipo de texto o género discursivo. Son las
diferentes superestructuras las que debe reconocer el lector para poder
realizar una comprensión e interpretación adecuada de un texto, en las cuales
proyecte unos objetivos determinados y pueda relacionar sus conocimientos
previos con la información textual.
Uno de los modelos más innovadores y interesantes que explican el proceso de
lectura es el modelo interactivo. En palabras de Solé, “supone una síntesis y
una integración de otros enfoques que a lo largo de historia han sido
elaborados para explicar el proceso de lectura” (1998, p.19). En primer lugar,
el lector utiliza sus conocimientos previos y sus recursos cognitivos para
realizar predicciones sobre el contenido del texto y luego, durante la lectura,
verifica si son correctos. En segundo lugar, mientras lee, procesa los
elementos que componen el texto de forma ascendente: primero las letras, luego
las palabras, las frases, etc; decodificando poco a poco el texto. Por último,
utiliza los conocimientos de la realidad circundante y de la información
textual para confeccionar una interpretación significativa y completa del
texto.
A continuación, se desarrollará detalladamente la
primera fase del modelo interactivo, ya que no siempre se tiene en cuenta durante
la lectura de un texto, y es de gran importancia. Es esencial que al leer un
texto se realicen predicciones sobre este y sus componentes. Las
predicciones se pueden realizar en todo tipo de texto. Para practicar esta
estrategia de lectura en el ámbito educativo se puede realizar una actividad
inicial (pre-task) en donde se
analiza el título de un texto y a través de una lluvia de ideas se anotan en el
pizarrón las posibles predicciones de lo que tratará el texto. En este sentido, tanto el título como los
subtítulos son, considerados por
Anderson y Pearson (1984), “organizadores previos” cuya función es la
establecer “puentes conceptuales” (En Solé, 1998, p. 25) entre los
conocimientos previos del lector y los contenidos principales del texto. De
esta manera, el lector es consciente de las cuestiones que se tratarán en el
texto y por tanto su lectura estará enfocada a la comprensión especifica de
dichas cuestiones.
Teniendo en
cuenta la segunda fase del modelo interactivo, existen diversas estrategias que
pueden ayudar en la extracción de las ideas principales de un texto. Brown, Campione
y Day (1981) proponen las siguientes:
“1)La supresión u omisión de los contenidos
del texto que, en función de lo que
se persigue, aparecen como triviales (…)
2)
La sustitución de conjuntos de
conceptos, hechos o acciones por un concepto supraordinario que los incluya.
3)
La selección o creación de la
frase-tema o síntesis de la parte más interesante del texto para los objetivos
que determinan su lectura” (En Solé, 1998, p. 25)
También hay otro
tipo de estrategia que ayudan en el proceso de lectura. Estas son: la síntesis
y el resumen. De todas formas, leer es un proceso interno.
Actualmente se
espera que los alumnos sean capaces de leer textos de manera autónoma al finalizar la escolaridad
primaria. Si bien en los colegios los docentes se centran en enseñar
comprensión lectora a través del lenguaje, en la mayoría de los casos, solo se
evalúa el resultado final de la lectura. Es decir, la actividad que predomina
en las escuelas para enseñar comprensión lectora es responder preguntas sobre
un texto. Sin embargo hay que ir más allá de una simple actividad. El docente
ha de
enseñar, guiar y ayudar al alumno en el proceso de lectura mediante la
enseñanza de estrategias de lectura. Tal y como expone Solé (1998),
“La
lectura revisada indica que las intervenciones dirigidas a fomentar estrategias
de comprensión- activar, el conocimiento previo relevante, establecer objetivos
de lectura, clarificar dudas, predecir, establecer inferencias, autocuestionar,
resumir, sintetizar, etc.-son muy poco frecuentes” (p.31)
Asimismo,
es importante que los docentes no solo fomenten estrategias de lectura sino
también la capacidad de que el alumno autoregule su propio aprendizaje. Este
proceso de denomina metacognición, el cual involucra una serie de procesos
mentales como la metacomprensión y metalectura. El primero consiste en el
conocimiento que posee el individuo sobre su comprensión y los procesos que se
llevan a cabo a la hora de comprender alguna cosa. Para comprender se deben
realizar conexiones semánticas entre el conocimiento adquirido y el nuevo. El segundo consiste en comprender el conjunto de conocimientos que se tiene
sobre la lectura y las operaciones
implicadas para leer y para obtener su significado. Un buen lector es capaz de
prestar atención, comprender el significado y extraer las ideas principales de
lo que ha leído. Así, el profesor a de desarrollar
estrategias
de enseñanzas congnitivas y metacognitivas mediante diferentes metodologías
para que el alumno se percate de los procesos mentales involucrados en el
proceso de lectura.
En definitiva, leer es un proceso complejo que
debe enseñarse mediante diferentes técnicas y procedimientos para que el alumno
pueda realizar una interpretación personal del texto, con unos objetivos
establecidos, integrando sus conocimientos previos con la información textual; decodificando
los componentes textuales para comprender su significado global en relación con
el mundo que le rodea. Asimismo, el
alumno debe autoobservar, regular y reflexionar sobre su proceso de lectura.
Actividad de
comprensión lectora:
Actividad Inicial:
Lee el título y el subtítulo del siguiente texto:
En grupos de a dos predecir de qué se trata el texto. Se realizará en clase una lluvia de ideas que se anotarán en el pizarrón.
Actividad de desarrollo:
1)
Escanea el texto y subraya las palabras que no
sepas. Las discutiremos en clase.
2)
Lee el texto detenidamente. Extrae las ideas
principales de cada párrafo.
3)
Lee el texto nuevamente y, teniendo en cuenta la
síntesis realizada en el ejercicio anterior, determina la idea principal del
texto y los argumentos que la respaldan. Identifica las ideas secundarias y sus
argumentos.
Actividad final:
Realiza un resumen del texto basándote en
los ejercicios realizados anteriormente.
Bibliografía:
Solé, I. Estrategias
de lectura. Grao. Barcelona. 1998.